Cuando vamos a comer, quienes me conocen, ya no quieren sentarse a mi lado. Sin decirlo, sin hablar de ello, saben lo que va a ocurrir y temen, con razón, que de alguna manera les afecte. Pero bueno, al fin y al cabo se sientan... Dada mi poca habilidad y amor por la cocina, y a que mi sueldo me lo permite, salgo a comer afuera cuantas veces puedo. Mi conocimiento culinario es tan rudimentario que una simple pasta a la parissienne es para mi un pase de magia. Lo saboreo y lo pago, sabiendo que está más allá de mi alcance hacerlo por mi misma. Esto, siempre y cuando la maldición me lo permita.
Se remonta a cuando era niña. No me gusta el queso rallado, y siempre -siempre- cada vez que saliamos a comer y pedia pastas "sin queso por favor", mi plato era la más abundante montaña de reggianito que se podia concebir. Mi estómago se cerraba y alguien -probablemente mi madre o mi padre- compartían su plato conmigo. Con el tiempo todo empeoró. Ya no se trataba del queso rallado, sino de un sinnúmero de pequeñas vicisitudes que impedían que comparta con el resto del grupo la apasible comida. Es oportuno aclarar, que no tengo enemistades de ningún tipo dentro del área gastronómica, no tuve amoríos con mozos ni enemistades con empresarios del estómago, pero sin embargo, me persigue. Y como me resisto a aprender a cocinar, no logro más que acumular experiencias deshauciantes en los restaurantes, desde Mc Donald´s hasta el más bonito lugar gourmet. Así, puedo enumerar... Mi pedido es olvidado por los mozos, que como todos habran visto, no anotan. ¿Porque no anotas querido? Odio cuando el mozo repasa señalando con los dedos a los comensales... "un lomo al puerro ahi, un pollo a la portuguesa ahi, un revuelto gramajo aca.." ahi ya se que el mio, no va a llegar. No importa que el mozo sea un señor experimentado y calvo, con kilometros recorridos en una fonda, o una veinteañera sexy que no sabe sumar 2 + 2, todos, infaltablemente, me traen pesacado cuando pido pollo. O lo que pido yo, si llega tal cual lo pedi.. es horrible... una pastiche lleno de borgoña y azucar, con un nombre frances que vaya uno a saber qué significa. En fin no crean que no me he alzado contra ello... Me he levantado de lugares donde despues de tanto tiempo de espera, deberian servirme la merienda en vez del amuerzo, he insultado a mozos que me miraban disculpandose despues de reconocer que recordaron el pedido de los otros 20, pero el mio no, he devuelto pedazos de hielo saborizados que se quieren hacer pasar por helados... pero he notado como todo el resto, satisfechos por sus comidas riquisimas, me miran como a desquiciada, y he abandonado ya la causa.. me conformo con el pan y la salsita que traen de entremés y me divierto tratando de adivinar en que se equivocaran cuando pido una napo con fritas... porque parece simple, pero nooo..! con mi maldicion, la napo aparece dos horas despues, siendo una fritanga de animal incierto, con una salsa tan acida que podria derretir metal, con un queso plastico y con habitantes y con las horribles papas mc cain frias y excesivamente saladas...
estoy exagerando??? bue, capaz q si....
15/7/08
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