Curiosamente, un día espantoso comenzó con una noche perfecta. Tan pero tan perfecta, que cuando se inició el día siguiente, me di cuenta que estaba enamorada de mi amante, y que ya no me daba lo mismo lo que fuera a pasar con él. Entré en pánico esa misma mañana, me ofusqué, me frustré, me enojé con la vida y por ende con casi todos los que me rodeaban, que en ese momento eran mis compañeros de oficina, me puse de mal humor porque como una pelotuda más me había venido a enganchar con uno que ya está ocupado... y yo no soy okupa de hombres, así que me desvané la cabeza esa mañana tratando de averiguar cómo resolver esa situación, pero no se me ocurrió nada, y todo empeoeró cuando diez minutos antes de irnos de la ofi, la más tonta del mundo, la boba del lugar, la que hay que matar para que no nos haga sufrir más con sus quejidos, la que habla con voz de Utilísima, viene y se me cruza en el camino. Me sacó la úlitma gota de calma y racionalidad que tenía, y para no pegarle me levanté y me fui a casa con ganas de matar a alguien... quise dormir siesta, no pude. Bueno, pensé, me voy al gym y me saco la furia contra las máquinas. Cuando me estaba poniendo las zapas, timbre. Mi mamá con una cara muy rara. Cara de tener noticias. Aparte mi mamá nunca me visita, así que algo grandote traía. Varios termos de mate después me larga que mi hermanito, que vive con una mexicana hace 6 meses, se casa en octubre para que ella no quede ilegal y con altas probabilidades de que posteriormente se muden a Mexico. Ah. Ok. Se me cruzaba en la cabeza lo siguiente: ¿Qué han hecho estos dos (mi mama y mi papa) como para que ninguno de sus hijos tenga una historia de amor ordinaria y elijan copiar historias hallmarkianas?
En fin, timbre de nuevo, mi amigo/vecino llega a quejarse de como lo habían estafado en el trabajo con $ 5000 que ahora tenía que pagar él, con detalles, reproducción de diálogos, actuación, etc. Aha. Timbre, ahora era mi primo, a recriminarme que hace más de diez días que no nos juntamos y que lo tengo abandonado... Timbre, mi hermano con la mexicana. Todos en mi depto de 25 m2. Llegando a las 20, a punto de explotar de la intolerancia que me invadía y que se había generado esa mañana, los eché a todos de un saque, argumentando que me tenía que bañar e irme, lo cual era verdad. Fuira! Mi consuelo era que 2030 me buscaba una amiga y nos ibamos a comer sushi delicioso cerquita de casa, con vino blanco, y a tener una charla entre pares, no con gente loca que cae en mi casa como si fuera la de Friends.
Quizás ella me ayudaría a resolver si debía abandonar de una vez y para siempre la historia con Ernesto o quedarme a ver que pasaba. Llegamos a ese sushi lugar que es nuestro de tanto ir a comer rolls todas las semanas. Es un lugar más pequeño que mi casa, con 8 o 9 mesas máximo. No teníamos reserva pero bueno, cuando entramos nada más había una parejita comiendo. Era temprano. Yo llegué con mi voz ruidosa saludando a los sushi masters, contenta de que había llegado lo que yo pensaba que era la mejor parte y el final de ese día horrible. "Elijan cualquiera de estas mesas" me dice la moza señalando dos lugares. Hacia allá voy yo cuando de golpe veo que la parejita mi mira, y le veo las caras. Ernesto y su mujer. Y mi amiga y mi locura y yo. Y nadie más comiendo ahí. Casi me caigo, pero me contuve, me senté, pedí un vino carisimo y 800 piezas de sishi que apenas pude probar y no dirigí la mirada hacia ese lugar ni un segundo. Había tanto silencio que con mi amiga no pudimos hablar sin que nos escucharan, pero no importaba porque sin hablar, me di cuenta que la situación ya estaba resulta. Ahí me di cuenta, que no nací para andar de pirata, por más que en la canción de los Decadentes suene tan divertido y que adore a Captain Sparrow. No me queda el traje de "la otra". Así que un par de horas después, cuando Ernesto me llamo para pedir perdón, y me decía que ya ibamos a resolver las cosas, le pedí que no me llame nunca más, que no podía hacer más esto. Me tomé un Alplax, me fui a dormir, y hoy arranqué un brand new day....
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